Javier Latorre
Menu

Nudo’25 Madrid

Una meditación visual y poética presentada en la sala inmersiva de CUPRA durante el festival NUDO ’25 (Madrid). La pieza explora un futuro incierto y el caos externo, proponiendo la respiración como el único anclaje posible ante un mundo que se vuelve atronador. Una invitación a encontrar el silencio dentro del caos.

Role

Diseñador
Animador
Video artista

Software

Adobe Photoshop
Adobe After Effects

En el marco del festival de poesía experimental NUDO ’25, presenté esta pieza audiovisual abstracta, diseñada específicamente para ser proyectada en una sala inmersiva. El proyecto nace de una premisa existencial: la saturación del mañana.

El concepto era buscar materializar «el ruido» no solo como un fenómeno acústico, sino como un estado mental y global. A través de texturas visuales densas y una atmósfera sonora envolvente, la pieza sumerge al espectador en la incertidumbre de un futuro que se siente cada vez más ruidoso y abrumador.

La Experiencia
Mientras el mundo proyectado se vuelve progresivamente atronador y caótico, la narrativa visual guía al espectador hacia una única certeza física y real: la propia respiración. Es un ejercicio de contraste donde lo macro (el ruido del mundo) se rinde ante lo micro (el ritmo vital interno).

Estética: Uso de texturas orgánicas y abstractas para generar una sensación de peso y profundidad.
Atmósfera: Un paisaje sonoro que evoluciona desde la tensión del «ruido» hacia un espacio de introspección poética.
Propósito: Actuar como una meditación radical en tiempos de sobreestimulación.

La pieza plantea una confrontación sensorial. El mundo proyectado evoluciona desde una tensión visual creciente hasta un momento de introspección radical. El corazón de la obra reside en su profunda exploración de la textura y la materialidad de la imagen. No es un vídeo «limpio»; es una experiencia táctil y de peso.

La imagen está saturada de un grano grueso y denso que le da «suciedad». Esta textura representa visualmente esa sensación de caos y desorden que define «el ruido del futuro». Las formas no son nítidas; se funden, se erosionan y vibran, dando la sensación de materia en descomposición o en constante transformación.

Este enfoque estético convierte el «ruido» en algo casi tangible, haciendo que la búsqueda de la respiración sea una necesidad física más que un concepto poético.